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Gabinete de Psicología Celia Domínguez

Sobrevivir al confinamiento en pareja
27 de Abril de 2020


La convivencia forzosa impuesta por el confinamiento y todo lo que ello implica en muchas ocasiones: teletrabajo compartido, afectación emocional, horas inacabables y mayor dedicación a los hijos, cambios en la situación económica, etc., están poniendo a prueba la estabilidad de muchas relaciones de pareja. ¿Se puede superar este trance sin acabar tirándonos los trastos a la cabeza? pues depende mucho de cómo estuviera la pareja antes y la relación y estrategias que tuvieran consolidadas previamente. Esta claro que si ya en Navidades, en una entrevista para la televisión de Galicia (*), comentaba que dicho período vacacional favorecía un incremento de las crisis de pareja, no digamos esta situación, mucho más grave, más larga y más difícil. De hecho, en China, tras el final del confinamiento se disparó el número de divorcios. 

(*) https://www.facebook.com/1460026174228808/posts/3192345190996889?sfns=mo

Sin embargo, hay algunas estrategias que pueden contribuir a que la pareja salga no solo indemne sino incluso reforzada de esta situación. ¿Cómo?

  • Flexibilidad y tolerancia. Discutir sobre si esta chaqueta va debería estar aquí o allá puede llevar a desencuentros más profundos. 

  • Dejar el pasado atrás y centrarnos sólo en el presente. Casi todas las parejas han vivido algún momento difícil o de crisis en su relación, pero si aún estamos juntos será porque hemos decido seguir adelante y apostar por esa relación, con lo cual no es bueno recordar lo malo, sino sólo lo bueno que esa relación y esa persona nos han aportado y nos aportan. 

  • Establecer, de común acuerdo, rutinas que incluyan una gestión clara de los espacios y los tiempos de dedicación a tareas, personas y actividades, respetando también tiempos y espacios de individualidad. Es difícil evitar el conflicto si a cada momento estamos planteándonos quien utiliza el ordenador, quien tiene que ocuparse de ayudar al niño con las tareas escolares, o no conseguimos esos momentos de intimidad, tan necesarios, para dedicarnos a nosotros mismos.

  • Aceptar, compartir y entender las emociones propias y ajenas, pero siempre desde la calma y sin llegar a perder el control. A veces las emociones intensas pueden llegar a desbordarnos, en esos casos lo mejor es evitar cualquier tipo de discusión (refugiándonos en otro espacio para dar salida a esa emoción, o intentar calmarnos través de técnicas de respiración y relajación), y compartir nuestras percepciones o inquietudes, una vez que hayamos conseguido desactivarnos emocionalmente.

  • Aprender a comunicarnos, con empatía y cuidando nuestro lenguaje no verbal: gestos, tono, etc. E intentar no ponernos a la defensiva ni malinterpretar lo que dice el otro. Toda situación puede verse siempre desde diferentes perspectivas, y la nuestra no es necesariamente la única valida. Además, gritar no va a conseguir que nos entiendan mejor. 

  • Procurar momentos de disfrute compartido con la pareja: desde montar un vermut o una cena en el balcón, bailar en el salón, revisar fotos y recuerdos, etc. Esos pequeños momentos de felicidad compartida mejoran el vinculo afectivo.

  • Y por último, no tomar durante el estado de alarma ninguna decisión definitiva, teniendo en cuenta que esta situación es  algo transitorio y limitado en el tiempo y que está suponiendo una carga emocional añadida, que no necesariamente tiene que ver con cómo sea y esté nuestra pareja en realidad.

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